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  • Doctora Rodríguez Muñoz

El esmalte dental, el tejido más duro del cuerpo humano pero de gran fragilidad

El esmalte dental es una capa de 2 a 3 milímetros de espesor translúcido e insensible al dolor —pues carece de terminaciones nerviosas— que recubre los dientes en su porción visible. Debajo está la dentina, responsable del color, la traslucidez, la elasticidad, la dureza y la permeabilidad y en otra capa inferior la pulpa, formada por un tejido suave que contiene el paquete vasculo-nervioso del diente (los nervios, una vena y una arteria). Es la inductora de la temperatura, la forma, la nutrición, sensibilidad, defensa y reparación del diente. Y es que, a pesar de la creencia común, los dientes no son huesos, sino que están formados por diversos tejidos mineralizados, uno de ellos el esmalte, el más duro del cuerpo humano por el mineral hidroxiapatita.



Según un equipo de científicos suecos de la Universidad de Uppsala y del Instituto de Paleontología y Paleoantropología Vertebrada de la Academia de Ciencias China, que han combinado algunos datos genéticos y fósiles, el esmalte dental podría tener su origen en la escama de peces ya extinguidos. Estos consiguieron confirmar que proteínas de nuestro esmalte, como la ameloblastina o amelogenina, también estaban presentes en peces primitivos como el Latimeria chalumnae. Uno de los paleontólogos y autor principal del estudio, Sinc Per Erik Ahlberg, explicó que “el origen del esmalte es un buen ejemplo de cómo la evolución consigue que un elemento que tenía una función particular (en este caso, proteger contra rasguños y picaduras), adquiera un papel totalmente distinto (hacer que los dientes estén más formados y sean más duros) y se vuelva tan importante que permanece incluso cuando la función original ha desaparecido”. Asimismo, una investigación publicada en la revista Nature señala cómo la ganoína, un tejido presente en peces extintos o primitivos como el Lepisosteus oculatus, es muy similar a nuestro esmalte dental.


Duradero pero frágil como un plato de porcelana


Dado que el esmalte dental es translúcido (casi transparente, con cierto tonos de gris azulado), el color que vemos es en realidad el reflejo de la dentina y, aunque hemos dicho que es el tejido más duro del cuerpo humano, a la vez es muy frágil, como un plato de porcelana. Es decir, soporta el uso durante el tiempo pero siempre que lo tratemos correctamente y no le demos, por ejemplo, golpes bruscos. Por su composición química, también es muy sensible a las bacterias que colonizan la superficie de los dientes y se alimentan de las harinas (carbohidratos) que ingerimos, produciendo sustancias ácidas como desecho que son particularmente perjudiciales para el esmalte, pues acaban con los minerales y deterioran la piezas. De hecho, la caries es una enfermedad ocasionada precisamente por la destrucción de los tejidos del diente como consecuencia de la desmineralización provocada por los ácidos que genera la placa bacteriana.


Por esa razón, para cuidar y mantener el tejido más duro de nuestro cuerpo, hemos de ser cuidadosos con su higiene, teniendo en cuenta además que no es capaz de regenerarse y que el daño que sufra será permanente. Así, en caso de desgaste, solo puede restaurarse con tratamientos odontológicos como reconstrucciones, carillas o coronas de recubrimiento total.


Fuente: www.muysaludable.sanitas.es

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