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EL BLOG DE LA CLÍNICA

La radiografía dental, hallazgo fundamental para la odontología

  • Foto del escritor: Doctora Rodríguez Muñoz
    Doctora Rodríguez Muñoz
  • hace 1 minuto
  • 2 min de lectura
Radiografía dental

En la actualidad, las radiografías dentales son una herramienta esencial para realizar un buen diagnóstico pues permiten detectar problemas que no son perceptibles con una exploración visual. Gracias a ellas, el dentista puede explorar las raíces, el hueso y las encías en profundidad para descubrir caries ocultas, infecciones o dientes retenidos y estudiar la salud ósea de cara a posibles actuaciones como endodoncias, extracciones o implantes o tratamientos de ortodoncia, implantes o periodoncia.


Sin estas imágenes fundamentales para el diagnóstico y la prevención, muchas patologías pasarían desapercibidas, derivando en intervenciones más complicadas y costosas, algo que sucedía antes del descubrimiento de los Rayos X, en 1895, por parte del físico alemán Wilhelm Röntgen, lo que marcó un antes y un después en la medicina general y en la odontología en particular.


En aquella época, muchos físicos estaban estudiando la naturaleza de los rayos catódicos o de electrones. Mientras experimentaba, Röntgen detectó la misteriosa luminiscencia de un papel pintado con una sustancia fluorescente sensible a la luz (platinocianuro de bario). Este se encontraba a cierta distancia de un tubo de descarga de gas con el que estaba trabajando y, después de haber cubierto el tubo con cartón, vio que la fluorescencia no disminuía. Así, investigó el fenómeno durante días y noches descubriendo que los rayos podían penetrar en estructuras que eran opacas al ojo humano como la madera o la carne con materiales con mayor peso atómico como pomo o hueso. La primera radiografía registrada al cuerpo humano fue de la mano de su esposa en la que se distinguían perfectamente las estructuras óseas.


radiografía dental

Un año después, otro investigador alemán, Otto Walkhoff, realizó la primera radiografía dental colocando dentro de su propia boca una placa de vidrio normal recubierta con una emulsión fotográfica, envuelta en papel negro y chapa de goma, y exponiéndola a los rayos X durante unos 25 minutos. Poco más tarde, en Estados Unidos, el dentista C. Edmund Kells realizó la primera radiografía intraoral clínica, siendo el primero que utilizó esta técnica en procedimientos odontológicos.


En aquel momento desconocían los efectos de la radiación por lo que no utilizaban protección de plomo, algo que tuvieron que subsanar con el paso del tiempo aumentando las medidas de seguridad. Gracias a los avances tecnológicos, actualmente las radiografías se toman en milésimas de segundos y con una mínima exposición a la radiación.

 
 
 

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