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  • Doctora Rodríguez Muñoz

Los molinos y las muelas del Quijote


“Más quisiera que me hubieran derribado un brazo porque boca sin muelas es como molino sin piedra y en mucho más se ha de estimar un diente que un diamante”. Así expresa Don Quijote, en uno de los capítulos de la obra inmortal de Cervantes, la importancia de poseer una buena dentadura (más valiosa que una piedra preciosa) tras luchar contra manadas de carneros creyendo que eran ejércitos, lo que le ocasiona la pérdida de varias piezas. Y es que molino y muela tienen la misma raíz etimológica, molinum, un adjetivo que deriva del verbo molo, que en latín significaba moler o triturar, de ahí que denominemos también a las muelas como dientes molares y a los anteriores como premolares (así lo explicó el profesor de Cultura Clásica Emilio del Río en su sección Verba Volant del programa ‘No es un día cualquiera’ de Radio Nacional de España).


Tan valiosas e importantes son que incluso algunas muelas tienen nombre propio, como las "Muelas del Juicio" o cordales, en su denominación odontológica, que deriva de cordatus (cuerdo) porque aparecen cuando a una edad en la que supuestamente la persona ya es madura, es decir, tiene cordura mental, está cuerda. De hecho, también en El Quijote su inseparable compañero Sancho Panza menciona el refrán “entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares”, una metáfora que aconseja no entrar en conflictos familiares porque, al igual que estas últimas piezas dentales, tienen mucha fuerza y trituran lo que se ponga entre ellas.


Llama la atención que, pese a que el famoso hidalgo solo se asea en tres ocasiones durante toda la novela, el autor sí alude bastantes veces a la limpieza bucal como un hábito de los protagonistas con expresiones como “mondándose los dientes, como de costumbre” o “enjuagándose la boca después de la comida". Además, hasta el citado episodio de los corderos, Alonso Quijano presume de tener la boca tan sana que ni se le habían caído ni le habían sacado diente ni muela, como tampoco había sufrido “ni comido de neguijón, ni reuma alguna”, expresiones que hacen referencia a patologías dentales que hoy conocemos como caries e inflamación de las encías. El término “neguijón” hace alusión a una leyenda que se remonta a la civilización sumeria que atribuía la caries a un gusano que anidaba en el interior de las piezas dentales y las iba corroyendo lentamente por dentro. En cuanto al “reuma”, en la época de Cervantes significaba "corrimiento o fluxión de los humores" y se manifestaba como inflamación, dolor y supuración de la encía, por lo que equivaldría a la piorrea en los casos avanzados y a la gingivitis en los precoces.


Don Quijote nuevamente sufre un traumatismo facial tras la aventura de los pastores, cuando una pedrada “le llevó de camino tres o cuatro dientes y muelas de la boca”. Tan preocupado queda el caballero que se pone la mano en la boca “porque no se le acaben de salir los dientes” y pide a Sancho que le revise cuántos le faltan del lado derecho de la quijada (ver ilustración representativa del momento). Asimismo, otro personajes secundarios sufren enfermedades dentales como halitosis pues se dice que a Maritormes el aliento “le olía a ensalada de fiambre y trasnochada” y que Altisidora tenía un “cierto aliento cansado”. También citan lo que denominan “catarro de los dientes” —probablemente piorrea alveolo-dentaria—, que hizo que doña Rodríguez perdiera parte de sus piezas. Incluso el bachiller Sansón Carrasco le aconseja al hidalgo manchego que “de camino vaya rezando la oración de Santa Apolonia, si es que la sabe”, siendo ya en el Medievo la patrona de todos aquellos que padecían dolores de muelas. Pese a ello, en tiempos cervantinos la odontología no era considerada una ciencia y los médicos despreciaban todo lo que tuviera relación con la boca, siendo charlatanes y barberos los que se ocupaban de poner sus tenazas al fuego para extraer muelas a tirones (ver post "Nos somos sacamuelas"), algo de lo que dejaron constancia muchos pintores (ver post "El arte antes de la Odontología")


Fuentes: Gaceta Dental, Verba Volant (RNE) y El País

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